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Patrimonio y cultura PDF Imprimir E-Mail

Villena y su Castillo están íntimamente ligados, ya que al calor de sus muros se desarrolló el poblado árabe, que se extendía en torno a la mezquita aljama, la actual iglesia de Santa María.

La población árabe debía carecer de murallas, pues según los textos, se mandó cercar la ciudad una vez dominada por los cristianos, ya en mitad del siglo XIV. A lo largo del siglo XVI, las murallas, junto con el castillo, fueron objeto de sucesivas reparaciones. El núcleo cristiano surge alrededor de la actual iglesia de Santiago, quedando la población árabe como un arrabal de la primera.

Del siglo XVI al XVII la población experimenta un marcado esplendor al reformarse y ampliarse las dos iglesias. La ciudad se desarrolla, por un lado, en las faldas de la Sierra de la Villa -calles empinadas, manzanas irregulares-, mientras que el verdadero núcleo de la ciudad se ubica en una zona más llana que tiene como eje principal la calle Mayor.
Villena a partir del siglo XVIII se constituye como una población alargada que asciende por un cerro dominado por la torre del homenaje de su castillo. Entre las casas de la ciudad antigua sobresalían tres torres: las de las iglesias de Santa María y Santiago y la llamada popularmente "Torre del Orejón", lugar donde se reunía en la Edad Media el Cabildo Municipal y que debe su nombre a un mecanismo de relojería, consistente en una cara con grandes orejas, que aparecía cada hora. Se derribó, por insegura, en 1888.

En la actualidad esa imagen (aunque sin la "Torre del Orejón") puede ilustrarse desde lo alto de la torre del homenaje del Castillo de la Atalaya.

El casco antiguo de Villena fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1968.

Fuente: M.I. Ayuntamiento de Villena - Concejalía de Turismo

 

Imágenes

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