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Historia de Villena PDF Imprimir E-Mail
La Prehistoria

Los vestigios más antiguos hallados en el término municipal de Villena se remontan al Paleolítico Medio, hace aproximadamente 50.000 años. Desde entonces, tanto la Prehistoria como la Historia están extensamente representadas en cada uno de sus momentos.
 
La Prehistoria está marcada, por un lado, por la continuidad del poblamiento constatado desde el Paleolítico Medio; por otro, por la originalidad de yacimientos como la Casa de Lara, representante del Neolítico en llanura y, finalmente, por la definitiva irrupción del urbanismo en una de las principales ciudades del Mediterráneo Occidental: Cabezo Redondo, perteneciente a la Edad del Bronce. El desarrollo alcanzado en esta etapa permite que Villena aparezca con mayúscula en la Historia, ya que ha esta cultura pertenece el magnífico conjunto aúreo conocido como "Tesoro de Villena".

La continuidad del proceso humano está constatada por la presencia de yacimientos ibéricos y villas romanas repartidas por todo el término.

El origen de la ciudad

La Historia ha visto pasar iberos, romanos, visigodos y musulmanes, pero bucear en los orígenes de la ciudad es más problemático. La primera noticia que se tiene de Villena es la del tratado de los musulmanes con Teodomiro en el año 713. En él se nombra la ciudad de BLNTIA (BILYANA a partir del siglo XI), que con la fuga de vocales propia de la escritura islámica, ha sido identificada por algunos investigadores como Villena.

Según las fuentes escritas que se han conservado, el aspecto general de la ciudad antes de la Conquista cristiana debió ser esplendoroso: jardines en los que el agua de la antigua Laguna y de numerosos manantiales jugaría un papel predominante. En el área urbana los viajeros verían sus construcciones más sobresalientes, como los castillos de la Atalaya y Salvatierra y, probablemente, la mezquita situada en la Iglesia de Santa María.
 


Pactos e influencias

La situación geográfico-histórica de Villena ha sido siempre la de zona fronteriza. Fronteras y límites han marcado profundamente las influencias culturales recibidas, así el Reino Musulmán de Murcia tuvo a esa ciudad de jardines como limite norte, dándole también los cristianos esta condición.

La conquista cristiana de Villena tuvo lugar en 1240, fue realizada por el comendador de Alcañiz en nombre de Jaime I y de la Corona de Aragón, incumpliendo de esta manera pactos anteriores que dejaban a la órbita castellana esta plaza. El Tratado de Almizra en 1243 la devolvía a Castilla, creándose entonces el Señorío de Villena.
Más tarde, en 1261, Castilla necesitaba de nuevo la ayuda de catalanes y aragoneses para sofocar la sublevación morisca.

Este marcado carácter de absorción de influencias diversas, castellana y aragonesa, no quedó zanjada con la creación del Señorío de Villena -cuyo primer Señor el Infante Don Manuel era hermano menor de Alfonso X "El Sabio" y yerno de Jaime I-, sino que posteriormente D. Juan Manuel, segundo señor y primer Duque de Villena, casó con Doña Constanza, hija del rey aragonés Jaime II.

El Señorío, Principado, Ducado y posteriormente Marquesado de Villena se extendía por parte de las actuales provincias de Almería, Murcia, Albacete, Alicante, Valencia y Cuenca, y comprendía veintitrés localidades.

Los títulos y las guerras

A partir del siglo XIV se abre un largo período en el cual Villena quedará bajo jurisdicción castellana hasta el siglo XIX, y comenzará a ascender en la escala de títulos otorgadas a sus señores y ciudadanos.

Si primero obtuvo el de "Villa" de mano de los Manueles, en 1488 pasó a depender directamente del realengo y a disfrutar de distintos privilegios al apoyar contra el sublevado marqués Don Diego López Pacheco, a los Reyes Católicos. El nieto de éstos, Carlos I, le concedió el título de "Ciudad" en 1525. Se abre un período de cierta tranquilidad, sólo roto por el eterno conflicto territorial de los Alhorines, entre Caudete y Villena al filo del siglo XVI. Durante la Guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones, Villena apoyó a estos últimos en la figura de Felipe V, siendo el Castillo de la Atalaya una excelente plaza de armas para acabar con los fueros del Reino de Valencia en la famosa batalla de Almansa en 1707. Esto le hizo ganar el titulo de: "Muy noble, muy leal y fidelisima", que hoy figura en su escudo.
 

 
La nueva ciudad

La imagen urbana de Villena a finales del siglo XVIII es la de una ciudad abierta que ya no tenía murallas, inserta en el camino del desarrollo con el paso, a mitad del siglo XIX, del ferrocarril que unía Alicante y Madrid, o con el trazado que la conectaba con Alcoy, creciendo con el signo de los tiempos. Y es aquí cuando la ciudad volverá sus ojos a la historia al incorporarse definitivamente a la provincia de Alicante en 1836.

El desarrollo actual de la ciudad ha propiciado que Villena sea una ciudad dinámica dotada de una infraestructura cultural y de servicios propia de una ciudad moderna; sirvan como ejemplo el magnifico Pabellón Deportivo Cubierto, el Polígono Industrial, la Casa de la Cultura, el Teatro Chapí, sus museos y otras muchas manifestaciones de toda índole que se desprenden de la lectura de las páginas siguientes.
 
 
Fuente: M.I. Ayuntamiento de Villena - Concejalía de Turismo
 

Imágenes

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